A pesar de la polémica creada por la serie de spots de su última campaña, Desigualentona un A quién le importa como si fuera la mismísima Alaska. Una declaración de intenciones en forma de continuación de uno de los anuncios que tanta polémica generó.
Al parecer éste fue el primer spot del año en La Sexta y hace eco de la aceptación (o falta de ella) de la campaña en las redes sociales bajo las conversaciones creadas con el hashtag #tengounplan.
Con la campaña hubo diversidad de opiniones. A mí me aburrió y no vi la polémica, aunque hubo mucha gente que consideró los spots frívolos, machistas, vulgares, feministas… toda clase de adjetivos que se te puedan ocurrir (incluso opuestos). Obviamente también hubo gente a la que le gustó. Curiosamente a mí este spot me gusta como cierre a la campaña. ¿Vosotros que pensáis?
No sé si se puede realmente culpar a las marcas de un caso como el que os traigo hoy, pero realmente no dice nada bueno de los consumidores. No sé si recordáis que hace un tiempo Fantastic Delites creó una máquina que ponía al público a prueba para ver hasta donde llegarían por un sampling gratis. Pues bien, la misma marca y bajo el mismo concepto, ha hecho llegar a su público potencial hasta un punto dantesco.
Pongámonos en contexto: todo este ruido viene por el experimento que Clemenger BBDO realizó para poner a prueba el atractivo de la marca. Una especie de laboratorio de ratones en el que los roedores son sustituidos por personas. No sólo porque se disfrazan de ellos, sino porque los ponen a correr en una rueda de ejercicio de una jaula gigante. Y el objetivo de esta carrera no es más que conseguir una muestra gratis de producto.
Todo esto se ha convertido en un espectáculo de golpes y de momentos propios de una comedia de slapstick que se ha difundido por la red como la pólvora. Es evidente que ninguno de los participantes realiza esta prueba coaccionado, pero aún así esta acción tiene un punto de humillación que tal vez sea innecesario para llevar a prueba un concepto.
Me gustaría abrir esto a debate: ¿creéis que esta acción está “legitimada” por la capacidad de elegir de los participantes o que no se debería fomentar el “espectáculo” a cualquier precio? Hasta cierto punto recuerda un poco al telebasura sí/telebasura no. Es decir, es obvio que la gente hará lo que quiera, pero no sé hasta que punto las marcas deberían poner a sus consumidores en estos bretes.
Se ha creado mucha polémica en torno al recién descubierto logo de la candidatura de Madrid para las olimpiadas del 2012. Echemos un ojo. Este es el oficial, al parecer obra de la normalmente genial agencia Tapsa.
Y este es el original.
Sin entrar en consideraciones estéticas, este uso del trabajo de otra persona para recomponer un logo abre un debate: ¿Es lícito que se manipule la obra de un autor de esta manera? La corrección desmerece el trabajo del creador, que hizo un logo (repito, no entro en consideraciones) en el que el mensaje estaba claro y correcto. En cambio la adaptación es capaz de poner Madrid con tilde y se vislumbra un 20020 en vez de un M20.
De todas formas, creo que probablemente tiene más culpa quien lo hace rediseñar y luego lo aprueba que quien lo rediseña mal en sí.
¿Vosotros que opináis? ¿Esto es lícito o por lo menos ético este tipo de manipulacion? ¿Debería tomar el creador del logo algún tipo de represalía?
Hoy vengo a realizar un poco de autobombo. Me gustaría presentaros la primera comunicación que he realizado y la primera que se me ha publicado. Escrita entre Sonia Feliciano, Juan MartínezyOdilo Montero(yo mismo, vamos), pretende dar una visión positiva de la publicidad ante la opinión pública. “Publicidad y derechos constitucionales. Hacia una visión positiva del quehacer publicitario” trata de dar razones por las cuales la publicidad es y puede ser beneficiosa para la sociedad y (obviamente) los particulares. Aquí la dejo por si alguno tiene tiempo y se la quiere leer.
Llevo defendiendo mucho tiempo (y en breve lo haré incluso en un congreso) que la publicidad puede ser vehículo para la solidaridad o las buenas acciones, limitando todas esas opiniones que hablan de que la publicidad es mala en si misma. Muchos se dejan llevar por una corriente de pensamiento en la que no separan el medio para conseguir algo del fin como tal, con lo que es difícil diferenciar algo que es malo de algo que puede usarse mal. Es como si se dijese que un cuchillo es un invento malévolo sólo porque con él han habidos miles de tarados que han segado vidas.
A favor de esa teoría, hoy he encontrado un ejemplo surgido de los disturbios de la semana pasada en Londres. Un hombre de 89 años llamado Aaron Biber vio como su barbería, fruto del trabajo de toda una vida, quedaba asolado por obra y gracia de unos cuantos indeseables. Destrozaron y saquearon todas sus posesiones, arrancándole un trocito de su vida.
Pues bien, al enterarse de este suceso, tres estudiantes en prácticas de la mítica agencia británica BBHcrearon el blog “Keeping Aaron Cutting” con el fin de conseguir fondos para que este hombre pudiera retomar su vida y su barbería. En ese blog subieron una entrevista en vídeo a su protagonista y pidieron la solidaridad y el apoyo ciudadano. Ha sido tal éxito que han logrado más de 30 mil euros en unos pocos días, y ha terminado logrando su objetivo: conseguir que Aaron pudiese volver a abrir su negocio.
Una acción que ha conseguido mejorar la vida de un hombre mayor que había visto sus ilusiones truncadas. La publicidad y la comunicación siempre han sido y serán vehículo para buenas y malas causas. La actividad mercantil es un derecho en el libre mercado y no es nada malo el hecho de usar la comunicación publicitaria. Siempre que seamos honestos, francos y aportemos algo, nadie podría achacar nada a nuestro mundillo.
RT @srgarcia: Me cuentan por línea interna que @ElsuenodeMorfeo acaba de disolverse tras entregar las armas y pedir perdón a las víctimas #… 5 hours ago