La pregunta del título se resuelve con un voluntario, unos cuantos botellines y una ruta que va de Mongolia a Bangkok.
Nada de dinero ni mapas. Sólo cervezas Heineken para intercambiar por favores que le lleven a su destino. Un viaje que, por supuesto, está siendo grabado y aquí podéis ver su primer episodio (el resto podéis verlo desde el canal de Youtube de Heineken Singapur).
He sabido de esta iniciativa en The Inspiration Room.